En mi mano cae la flor del bianteiro. La oloro y ha perdido intensidad, casi no se aprecia su fragancia. La pena me invade. No me gustan las flores cortadas.
Él y yo paseamos por la carretera que discurre por el valle más bonito que se pueda soñar. Es pequeño coqueto. El mes de las flores nos da la bienvenida. Como siempre que estamos allí Galicia nos acoge y nos sentimos felices con la compañía de uno con el otro. Aunque no me lo dice se lo noto, se palpa en el ambiente. Conversando le digo: papá la flor que me regalaste el otro día no huele igual que en el árbol. Me contesta: – se llama bianteiro. Tras una pausa y sin darle mucha importancia a sus palabras, prosigue: – cuando llegaba San Juan, los colgábamos de las puertas para protegernos de las meigas y sus males de ojo. Lo cuenta tan natural, sin prestar detalle a lo que ello significa. Me encanta pasear a su lado por esas tierras y que me explique tradiciones. Dichas tradiciones milenarias son las que dan vida a Galicia. Sin ellas, no seríamos nada.
Hoy voy a dedicar este artículo a este hermoso árbol o arbusto con ciertas connotaciones peculiares.
El bianteiro- llamado así en la zona de A Fonsagrada -es conocido popularmente como saúco. Árbol o arbusto de hoja caduca proveniente de la familia de los Caprifoliaceae. Especie muy común en Italia y en otras partes del globo terráqueo. Le nacen flores de color crema dando un fruto en forma de bolitas moradas, las cuales cocinadas se pueden consumir, siendo en crudo tóxicas.
Dámaso Alonso, poeta, profesor, lingüista y crítico literario, pasó su infancia en Asturias y realizó una investigación sobre el saúco en tierras asturianas y gallegas, donde las conexiones de ambas comunidades se abrazan con respecto a esas tradiciones orales.
En estas diferentes regiones se conoce al saúco con diversas variaciones en el nombre, pudiendo denominarse beneiteiro, baiteiro, baíto, binteiro, bianteiro y un largo etc…
De madera leñosa y ligera han sido diversas las utilizaciones. Citaré algunas de ellas las cuales realizando este artículo de investigación me han sorprendido gratamente.
A modo de entretenimiento, la chiquillada fabricaba rifles de aire comprimido o arcos llamados “ taqueiras o tiratacos “.
Se conoce por sus propiedades medicinales, siendo efectivo en la tos, fiebre, bronquitis, ronquera, asma, gripe, amigdalitis, trastornos digestivos, laxante, diurético, antioxidante, mejora el sistema inmunológico y es antiinflamatorio.
En la tradición oral gallega podemos fijarnos por ejemplo en el pueblo de Sabucedo, donde se realiza una fiesta de carácter profano ( encontramos petroglifos que nos muestran escenas anteriores al cristianismo y por tanto intuimos que son celtas ). El nombre de Sabucedo proviene del latín y se identifica con el saúco.
Dicen que los celtas tenían dicho árbol como hogar de los dioses y quién osara a cortarlo recibiría grandes castigos.
Rosalía de Castro y Fermín Bouza-Brey hacen referencia en sus obras, a dicha especie que a mi modo de ver, debió implantarse desde tiempos remotos.
Antes de la noche de San Juan, durante el atardecer, se dice que debemos recoger plantas de la naturaleza, en concreto 7 y de 7 fuentes diferentes. Estas plantas normalmente son hierba de San Juan, helecho, malva, hierba luisa, romero, hinojo y codeso. Pueden sustituirse por la flor del saúco, nogal, dedalera, laurel, flor de San Juan, torvisco o rosa. Se dejan reposar y a la mañana siguiente debes lavarte la cara con ella, rejuveneciendo y espantando los malos espíritus.
También como bien decía mi padre, se colgaban de las puertas para que el mal de ojo y diversas brujas no tuvieran la osadía de entrar.
Se dice que el Mago Merlín nacido en Britania, engendrado por no se sabe muy bien quién, y que era poseedor y capaz de modificar la naturaleza, con todo lo que eso conlleva, clima, animales etc.. acabó sus últimos días en el bosque de Brocelianda ( en Bretaña ), cuando fue recluido en un árbol por su compañera Nimue- quiero creer que dicho árbol era un saúco-, igual que lo era su varita mágica.
En lo referente a la música son numerosos los instrumentos musicales utilizados por el mundo con dicha madera.
Destacaré dos propios de dichas tierras:
Gaita de vejiga: la bolsa está fabricada de vejiga de cerdo que aprovechando la matanza utilizaban para su construcción y los tubos sonoros en saúco. Solían elaborarse a los más jóvenes a modo de distracción e iniciación al mundo musical personal y propio. Creo que la música ha existido siempre sin nuestro conocimiento y conciencia.
Gaita de caña: parecido a un clarinete, su lengüeta está formada por paja de centeno o trigo. Se pueden encontrar diversas variantes desperdigadas por Europa, llegando a Uzbequistán, Cerdeña o Ibiza. Incluso en San Martín de Trevejo en la provincia de Cáceres, hay vestigios denominándola gaita gallega. También en su recorrido podemos detenernos en el Bierzo, denominándola Pipa de Sabuguero.
En conclusión, “ o bianteiro “ como le quiero denominar yo, por eso de mi gran vinculación con A Fonsagrada, es un árbol fantástico que traigo a mi mundo y del que tengo previsto hablar en mis próximos libros.
