Consigo aparcar relativamente cerca. El lugar totalmente industrial. Es gris, triste. Creía que los lugares industriales eran lugares de creación, aunque sean copias del mismo artículo. Aquello salió de una primera vez. Deberían inundarse de colores, en donde los robots humanos tuvieran la oportunidad de ser algo más. La vía del tren también es insulsa, está dejada, basura salpicada puesta al azar por personas, en diferentes momentos.
Antes de cruzar por el paso de cebra observo el rótulo, combina gris y amarillo sin ninguna particularidad, nada atrae la mirada, pero debo entrar. La decoración, bueno, no está mal, digámosle actual pero hay algo que me echa para atrás. Huele a atasco, a agua estanca. Me acerco al mostrador y él me atiende. Creo que cada día hace un esfuerzo sobrenatural para ser amable y no se le da mal. Trabajar ahí, lo encuentro tan deprimente. Me atiende y mientras lo hace, cojo el bolígrafo, lo observo, no casa ni por casualidad. El tapón es de otra marca. Creo que me he vuelto muy especial. A preferir, sin él estaría mejor. Total, no se lo van a poner nunca. Sonríe y me indica que me espere. Me siento en una butaca en la sala. A mi lado una pareja besuqueándose, qué pesados. Por dentro me río porque me identifico en épocas pasadas, ya muy lejanas. No porque ahora no pueda hacerlo, simplemente no toca. Al otro lado, una chica llamativa. Bajo la mirada y le acompaña una bolsa repleta de cremas. También se me pasó el arroz en ese aspecto, prefiero ponerme alguna pero sin obsesionarme. Si pudiera aplicarme todas esas cremas en mi cerebro directamente, sería la leche.
Decido cruzar la calle y tomar un café. Otra vez, qué especialita me estoy volviendo. Porque no hay otra cafetería, sino ya no entraba. No es un antro pero está pasada de moda. Voy al baño y al secarme las manos miro el lavamanos, por qué dejan 5 cm por lado, un criadero de mierda. Ana…jajaja, me río interiormente. He nacido con ello, lo llevo en la sangre. Mientras tomo el café entra un hombre “escuchumiciado” y pide una cerveza. Hace comentarios enalteciendo el alcohol y las drogas. Me da asco. Suerte que no toma café, pienso. Habrán lavado bien la taza, me pregunto.
Variedad de personajes, yo soy uno de ellos. Formo parte de la escena, pero no caso. Bueno, las obras de teatro son eso, variedad de personajes.
Ahora sé lo que quiero, en realidad siempre lo he sabido. Soy una imperfecta selectiva.
