En alguna que otra ocasión, hablando con personas del sexo opuesto, me han manifestado que les resulto maravillosa. Con ese halago que siempre es bienvenido y que anteriormente generó la pregunta de a qué me dedico, reflexiono un poco sobre ello:

Independientemente del “título” académico, que en edades más avanzadas, parece y resulta fundamental, debo decir que para nosotras es sumamente importante generar una ARMONÍA en la familia. En mi caso, en particular, con los años aprendes que el estar ahí en todos los momentos, ya sea firmar una simple excursión o sentarse a hablar con tus hijos/as de algo que les preocupa es clave para su desarrollo.

Por supuesto, que nosotras, tenemos que hacer una valoración extra a estas tareas, no lo pone en ningún “título”. Solemos infravalorarnos.

En muchos medios de comunicación se escribe información muy disfrazada. Primero somos seres humanos, todos llevamos la misma maquinaria. No cuenta el “título”. Nadie sabe lo que ocurre en la mente de un escritor, por ejemplo. Cuando escriben: escribió aquella obra que ganó los premios x. Quién se para a pensar los días de insomnio, de preocupaciones, de cómo avanza el guión, de inseguridades, de aceptación. El “título”…siempre presente.

En numerosas ocasiones, me siento sola porque parece ser que me modelaron para tener una sensibilidad algo exagerada. También a veces, sucede que me frustro porque me gustaría crear sin parar, sin preocuparme del resto. Creo que ahí radica la diferencia entre ambos sexos.

Todavía nos queda mucho que caminar. Espero que llegue el día en donde al cuidado de una familia, no digo sólo físicamente sino sobre todo mental, sea normal, sin aspavientos, con mucha paz. Sin críticas entre nosotras mismas.

 

 

 

 

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