Pasear por las calles de Santiago de Compostela siempre es precioso, el arte hierve, brota, se muestra en cualquiera de sus formas, en cualquiera de sus esquinas. Dichas creaciones están presentes en escaparates, vuelan por el aire que respiramos convertidas en notas musicales que se adueñan de nuestro ser más íntimo, dejando huella, una imborrable que nos acompañará a modo de recuerdo y tanto es así, que solemos comprar joyas que llevan un mineral o piedra denominado azabache.

En gallego lo denominan acebiche y en dicha ciudad podemos encontrar una calle nombrada así por el oficio propiamente mencionado.

 

¿ Pero qué es el azabache ?

 

Debemos remontarnos al período jurásico. Unos 200 millones de años atrás, tiempo en el cual se comenzaron a formar sedimentos de troncos de dos especies en especial, araucariáceas y protopináceas. Dichas especies se fosilizaron, dando lugar a un fósil conocido en nuestros días como “ azabache “.

 

Propiedades y su utilización.

 

El azabache de color oscuro posee una característica que lo vuelve único y es que es triboeléctrico, atesora electricidad termo estática, siendo un derivado del petróleo. En numerosas ocasiones, para comprobar su pureza se han utilizado técnicas muy rudimentarias como es el frotarlo para que atrajera partículas ligeras. Además, es un fósil que limpio y pulido, brilla. Es suave al tacto y ligero.

Con respecto a su utilización, egipcios, fenicios, romanos y vikingos lo empleaban como amuleto, a modo de protección de los hijos, mal de ojo, contra la ceguera, aplicándolo en partículas diminutas. Además, ayudaba en los partos dificultosos y constituía custodia contra la Mirada del Basilisco. Ser fabuloso de la mitología griega con forma de serpiente con veneno que simplemente con mirarte, podía matarte. De ahí podemos encontrar la frase de “ ponerse hecho un basilisco “.

Se sabe por los arqueólogos, que en contextos funerarios como en túmulos o dólmenes se encontraron piezas. Siento algo de curiosidad de si los celtas los utilizaron, pero existe un gran vacío. Me extraña mucho que lo pasaran por alto, siendo un material sacado de la naturaleza.

Recopilando información sobre su utilización en la música, en un archivo de arqueomusicología de artefactos sonoros prehistóricos, leo que hubo algún que otro aerófono de soplo construido con hueso y azabache. Tras numerosas búsquedas, descubro que en la cueva de Abauntz, tras una excavación encabezada por Pilar Utrilla Miranda en 1976, se encuentra un silbato de azabache. Mi investigación abarca algo más allá y le pregunto al gran Álvaro Seivane si en su taller de gaitas, de gran prestigio, se ha utilizado a modo de ornamentación, indicándome que no.

Orígenes

A través de la Asociación de azabache jurásico de Villaviciosa, Asturias, se puede uno documentar más en profundidad. El origen de su nombre viene del iraní “ az-zabat “ que significa poder, fuerza. Entiendo yo que los grandes descubridores de ese fósil, fueron ellos. Se han encontrado minas en Francia, Alemania, Turquía, Estados Unidos, Reino Unido, norte de Portugal, Venezuela, Teruel ( en el yacimiento de la cuenca del Utrillas ) y en Villaviciosa, Asturias. Esta última población encabeza la lista de las minas con más prestigio del mundo. Las Minas de Olés fueron las últimas en ser explotadas en 2008. Entre 1600 y 1700 fue una industria potente en regiones comprendidas entre  Gijón hasta Tazones, lugares encantadores a día de hoy, que recomiendo visitar.

Como menciono arriba, en Reino Unido en la población de Whitby podemos encontrar otra de las grandes explotaciones de azabache. En el siglo XIX, se asocia dicho fósil como joyería de luto, la gran culpable de dicha revitalización, fue la reina Victoria de Inglaterra que al enviudar de Alberto de Sajonia, decidió llevar sólo joyería con motivos en negro.

 

¿ Cómo llega a Galicia ?

Creo que en Galicia hay dos grandes caminos que hacen que las tradiciones se instauren llevando y trayendo ritos, cultura, creencias y mitología. Por un lado ,las fuertes conexiones que existen con América a través del mar y la segunda e importantísima, es El Camino de Santiago. Como no podía ser menos, trajo consigo el azabache.

En el siglo XIV casi a piques de finalizar la edad media, llega a Santiago. El camino de peregrinación jacobeo fue el culpable. Numerosos peregrinos que pasaban por Asturias compraban piezas de azabache que posteriormente se ofrecerían al apóstol Santiago. Poco a poco esta práctica va cogiendo forma y sobre 1410 se constituye la “ Cofradía de Maestros Azabacheros Compostelanos “.

En 1916 mandan llamar a Cristóbal de Ordines, artesano asturiano, y gran experto en trabajar el azabache, que les asesora en el modo de esculpirlo. Desde ese momento dicho fósil, pasa a ser parte de la joya compostelana por excelencia.

 

Porvenir del azabache

En la actualidad el azabache tiene los días contados. El gobierno español ha cerrado las minas y sólo se puede conseguir a través de alguna veta que surge así sin más y que los expertos saben identificar, realizando su venta ilegalmente.

Así pues, el precio del azabache crecerá como la espuma, matando su comercialización.

Foto cedida por https://www.carlaalfaia.com/

 

 

 

 

 

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